lunes 14 de septiembre de 2009

Alan Turing

La semana pasada no pude publicar nada puesto que tuve un pico de trabajo bastante alto, y me hallaba yo preparando mi siguiente píldora cuando leí en Microsiervos que el primer ministro británico, Gordon Brown, se disculpaba formalmente en nombre su gobierno por todos la forma que tuvo este de tratar a uno de los padres de la informática moderna, el genial Alan Turing. Es por ello que, aprovechando las circunstancias, voy a hacer lo propio, pues creo que efectivamente el mundo de la informática ha sido siempre muy injusto con el inmenso legado que nos dejó este genial matemático inglés.

Puesto que más que un trabajo documentado simplemente esto es un sentido homenaje, no voy a escribir su biografía pues ese trabajo ya está hecho en su entrada en la wikipedia, pero sí que voy a destacar algunas de sus principales contribuciones y también voy a publicar la carta de disculpa de Gordon Brown.

A diferencia de la mayoría de los personajes que han aparecido en este blog, en los tiempos de Alan Turing no existían ordenadores electrónicos programables. Pensemos que el ENIAC, considerados por muchos como el primer ordenador electrónico, fue finalizado en 1947 mientras que los primeros estudios sobre computación de Alan Turing datan de finales de los años 30. Por lo tanto, sus contribuciones iniciales al mundo de la computación son exclusivamente teóricas, con conceptos como la máquina de Turing, que básicamente define lo que es un ordenador.

Sin embargo, si algo le debe Gran Bretaña (y podríamos decir prácticamente todo el mundo) a Alan Turing no es sólo por sus avances en la teoría computacional realizados por el joven Turing, sino por su trabajo en criptografía, el cual le permitió romper el código de la máquina Enigma. Esta aparato era el sistema de cifrado oficial de la Alemania nazi, considerado en su momento indescifrable, Alan Turing y su equipo diseñaron una especie de computador electromecánico llamado bombe con el que consiguieron finalmente romperlo, lo que supuso una gran ventaja para las tropas aliadas que en todo momento sabían qué se cocía en los cuarteles generales de la Alemania nazi.

Y por si fuera poco, también tuvo algunos cameos en el campo de la inteligencia artificial. ¿Has oído hablar alguna vez del Test de Turing? Adivina por qué se llama así...

En cualquier caso, todos estos logros estaban muy bien, pero Alan Turing cometió un pecado imperdonable para la época en la que le tocó vivir: era homosexual. Tras un lío de faldas (por llamarlo de alguna manera), Alan Turing reconoció a las autoridades su homosexualidad, por lo fue acusado de indecendia grave y perversión sexual. Turing no consideró que hubiera cometido ningún crimen y por lo tanto no se defendió, por lo que fue condenado a una pena a elegir entre ir a prisión o someterse a un tratamiento hormonal. Turing escogió lo segundo, pero como resultado su vida se convirtió en una especie de infierno. Finalmente, dos años después, Alan Turing murió envenenado con cianuro mientras se comía una manzana. La versión oficial es que se suicidó al inyectar el cianuro en la misma al estilo de Blancanieves en la película de Disney, aunque también existe la versión que el envenenamiento vino por la falta de precauciones en el almacenamiento de sustancias tóxicas de su laboratorio.

En cualquier caso, pese a que el mal ya está hecho, celebro que Gordon Brown se haya por lo menos disculpado en nombre de su gobierno por la persecución de Turing por su condición de homosexual. La carta de disculpa es esta:

2009 ha sido un año de profunda reflexión - una oportunidad para que Gran Bretaña, como nación, conmemore las profundas deudas que tenemos con aquellos que vinieron antes. Una combinación única de aniversarios y hechos que han renovado en nosotros ese sentimiento de orgullo y gratitud que caracteriza la experiencia británica. Antes este año he honrado junto con los presidentes Sarkozy y Obama el servicio y sacrificio de los héroes que tomaron las playas de Normandía hace 65 años. Y justo la semana pasada, conmemoramos los 70 años desde que el gobierno británico declarara su intención de levantarse en armas contra el fascismo y se declarara el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Así que estoy encantado y orgulloso de que, gracias a una coalición de informáticos, historiadores y activistas LGBT, tengamos una oportunidad este año de celebrar otra contribución de la lucha de Gran Bretaña contra la oscuridad de la dictadura; la del rompe códigos Alan Turing.

Turing era un matemático brillante, conocido fundamentalmente por su trabajo para romper los códigos Enigma. No es ninguna exageración decir que, sin su extraordinaria contribución, la historia de la Segunda Guerra Mundial podría haber sido muy diferente. Él era ciertamente una de esas personas de las que podemos decir que su contribución personal ayudó a cambiar el rumbo de la guerra. Por esto la deuda de gratitud que tenemos con él hace aún más horrible que fuera tratado de forma tan inhumana. En 1952 fue condenado por «indecencia grave» - en efecto, fue juzgado por ser gay. Su condena -y tuvo que enfrentarse a la infame elección entre esto o la cárcel- fue la castración química mediante una serie de inyecciones de hormonas femeninas. Se suicidó sólo dos años después.

Miles de personas se han reunido para pedir justicia para Alan Turing y un reconocimiento de la horrible forma en la que fue tratado. Aunque Turing fue procesado según las leyes vigentes en la época y no podemos hacer retroceder el tiempo, el tratamiento que recibió fue por supuesto absolutamente injusto y me satisface tener la oportunidad de decir cuán profundamente apesadumbrado estoy y estamos todos por lo que le ocurrió. Alan y los otros miles de hombres gay que fueron condenados tal y como él lo fue bajo leyes homofóbicas fueron tratados de manera terrible. A lo largo de los años millones más vivieron con el miedo de ser condenados.

Me enorgullece que esos días se hayan acabado y que en los 12 últimos años este gobierno haya hecho tanto para hacer la vida más justa e igual por nuestra comunidad LGBT. Este reconocimiento de Alan como una de las más famosas víctimas británicas de la homofobia es otro paso muy retrasado hacia la igualdad.

Pero aún más que eso, Alan se merece el reconocimiento por sus contribuciones a la humanidad. Para aquellos nacidos después de 1945, en una Europa unida, democrática y en paz, es difícil imaginar que nuestro continente fue una vez el escenario de la hora más oscura de la humanidad. Es difícil creer que aún queden personas vivas que pueden recordar que la gente pudo ser consumida de tal modo por el odio -por el anti-semitismo, por la homofobia, por la xenofobia y otros muchos prejuicios- que las cámaras de gas y los crematorios se convirtieron en parte del paisaje europeo igual que las galerías y universidades y salas de concierto que habían marcado nuestra civilización europea por cientos de años. Es gracias a hombres y mujeres que estaban totalmente dedicados a luchar contra el fascismo, personas como Alan Turing, que los horrores del holocausto y de la guerra total son parte del pasado de Europa y no del presente de Europa.

Así que en nombre del gobierno británico y en el de todos los que vivimos en libertad gracias al trabajo de Alan me siento orgulloso de decir: Lo sentimos, te merecías algo mucho mejor.

Gordon Brown.

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