martes 18 de agosto de 2009

El vecino rico: Xerox PARC

Tras lo comentado en el comentario de ocell y mi posterior respuesta, me gustaría dedicar esta cuarta píldora a uno de los mitos y leyendas más importantes de la historia de la microinformática: la visita de Apple a las oficinas de Xerox PARC.

Esta leyenda está muy bien ejemplificada en la película Piratas de Sillicon Valley, la cual por cierto ya ha sido mencionada por aquí en otras ocasiones. Básicamente, la leyenda dice que en Xerox tenían un buen equipo de desarrollo que creó algo tan revolucionario que la junta directiva de la empresa fue incapaz de verle valor alguno. Luego llegaron (¿por arte de magia?) Jobs y su equipo e hicieron una visita, copiaron lo que vieron y lo pondrían en el Macintosh (el LISA no queda muy claro cómo encaja en todo esto). Según la película, Bill Gates ve el LISA y le gusta tanto que decide que tiene que tenerlo, por lo que se van a Apple (nuevamente, ¿porque sí?) y engañan a Jobs para que les cedan unos cuantos prototipos de Mac para copiar el interfaz y sacar Windows. Pero esa es ya otra historia que será contada en otro momento, ahora vamos a centrarnos en la visita de Jobs y los suyos a Xerox PARC.

Nuevamente, para entender por qué se tomaron las decisiones que se tomaron y se hicieron las cosas que se hicieron hay que comprender primero cuáles son los antecedentes y qué movía a cada cual.

Para empezar, ¿quién era Xerox? ¿Por qué entra en nuestra historia de la informática? Xerox era la propietaria de una tecnología por la que era posible realizar múltiples copias de documentos a gran velocidad. Dicho en dos burdas palabras, hacía fotocopiadoras.

El negocio de las fotocopiadoras no es que le fuera mal, al contrario, eran líderes internacionales y ganaban dinero a espuertas, pero para la entrada de los años 70, con el auge de los centros de cálculo de las empresas y el sueño de la oficina sin papel (sí, tan antiguo es ese sueño), en Xerox se pensó que si todos los documentos de una empresa dejaban de estar en formato papel para pasar a un formato electrónico, entonces la tecnología de Xerox sería inútil, así que decidió adelantarse a los acontecimientos y crear un centro centrado en el desarrollo de la oficina digital. Este centro fue fundado en 1971 y se llamó Xerox Palo Alto Research Center, más conocido como Xerox PARC.

Fruto de este centro de investigación y desarrollo fue el Xerox Alto, un ordenador desarrollado entre 1972 y 1974 que contaba con elementos hoy totalmente cotidianos pero que en su momento eran únicos en el mundo, tales como un interfaz gráfico controlado por un curioso dispositivo denominado ratón, un procesador de textos WYSIWYG (What You See Is What You Get, es decir, lo que ves en la pantalla es lo que saldrá por impresora), un lenguaje de programación orientado a objetos denominado Smalltalk o una tecnología de interconexión de redes llamada Ethernet, todo ello desarrollado dentro de la empresa. El ordenador estaba claramente enfocado al mundo de la oficina, como se demuestra por su monitor en posición vertical, de forma que se pueda trabajar con mayor facilidad en la escritura de documentos impresos. Aquí en el siguiente vídeo tenéis un pequeño resumen de cómo era el Xerox Alto.



Y no es, desde luego, que la directiva de Xerox no viera ningún valor en estos logros. Eran conscientes de que lo que tenían en sus manos era muy valioso, aunque quizá no todo lo valioso que realmente era. Sin embargo, pese a que el Alto fue terminado en 1974, dos años antes de la fundación de Apple y un año antes de que MITS desarollara su Altair e iniciara la industria de la microinformática, el Alto sólo era un prototipo, casi casi un experimento de laboratorio que había ido espectacularmente bien, pero ahora Xerox se encontraba con un problema. ¿Cómo sacar partido a toda esta maravillosa tecnología? Y aquí es donde entra Apple.

Hay numerosas historias sobre el trato al que llegaron Xerox y Apple. Una de ellas dice que Jobs ofreció $1.000.000 en acciones de Apple a cambio de que Xerox abriera sus laboratorios de Xerox PARC, en la citada película (Piratas de Sillicon Valley) lo que se muestra es que Jobs y unos cuantos empleados de Apple más simplemente van a Xerox, entran y ya está, les empiezan a mostrar la joya de la corona porque sí (y sin tener muchas ganas de hacerlo).

La verdad es un poco más complicada. En aquellos entonces (1979) Apple aún no era una empresa que cotizase en bolsa, lo cual quería decir que si querías una porción de la empresa tenías que hablar directamente con los dueños para que te la vendieran (si estos querían y al precio que consiguieras negociar) en vez de ir al mercado y pagar al precio que coticen las acciones.

¿Por qué una empresa va a querer vender porciones de sí misma? Esto realmente es un tema complicado y este no es el sitio indicado para explicarlo, pero digamos básicamente que para conseguir financiación. Si vas a un banco y le pides un crédito tienes que devolverlo junto con unos intereses, aparte de que primero el banco tiene que estudiar si tu proyecto es viable y demás. Pero si consigues convencer a alguien que compre un porcentaje de tu empresa, digamos un 10%, por $1.000.000 ese alguien poseerá los derechos del 10% de tu empresa, sí, pero tu empresa tendrá $1.000.000 de dinero en efectivo gratis. Y significa también que el comprador ha valorado tu empresa en $10.000.000 (si un 10% vale un millón...).

También, por supuesto, los principales accionistas pueden vender sus acciones a título personal para ganar dinero. Así fue como Jobs consiguió su primer millón de $, vendiendo en 1979 una (pequeña) parte de sus acciones de Apple.

Pero sigamos con la historia de Apple y Xerox. En 1979 Apple comenzó un programa de venta de acciones a grandes grupos inversores como forma de financiación, y uno de estos grandes inversores con los que se contactó fue Xerox. El Apple II estaba en todo su apogeo, en especial tras la salida al mercado de Visicalc y algunos paquetes más de software que justificaban a las empresas adquirir ordenadores personales para sus empleados. Aparte, el mercado educacional acababa de explotar y el Apple II era el ordenador estrella con campañas especiales para los centros educacionales.

Por todo ello, y gracias a la habilidad y carisma de Jobs, Apple consiguió colocar acciones de la empresa por valor de $7.273.801, de los cuales, como ya he dicho, $1.050.000 fueron adquiridas por Xerox. Para Xerox, Jobs daba la impresión de que Apple era el futuro y que se convertiría en un gigante tanto si Xerox entraba en ella como si no, por lo que parecía inteligente y poco arriesgado invertir $1.050.000 en ella. Aparte, Apple ya estaba trabajando para hacer uno OPV, es decir, para salir bolsa, por lo que el potencial de ese millón de $ podía ser enorme, y de hecho lo fue.

Pero ya está, no había más acuerdos. Xerox no se comprometió a enseñar nada. Y Jobs, al menos por el momento, no solicitó nada más que el dinero de Xerox.

Entonces, ¿por qué se produce la famosísima visita? ¿Y cómo es que Jobs sabía que era buena idea ir a ver lo que hacían en Xerox PARC?

Bien, en los años 70, cuando Apple crecía exponencialmente, también lo hacían sus empleados. Muchos de ellos venían tras haber trabajado en empresas grandes como HP o, como en el caso de Jeff Raskin, en Xerox.

Jeff Raskin, en la foto con Steve Jobs detrás de él, fue contratado por Apple para realizar el manual de programación BASIC para el Apple II, y tras su buen trabajo finalmente entró en plantilla como manager de publicaciones de la empresa. Sin embargo, Jeff era a su modo un visionario también de la informática, tenía unas ideas muy claras de cómo debía ser un microordenador y consiguió en 1979 el permiso del primer CEO de Apple, Mike Scott, conocido popularmente en Apple como Scotty, para explorar sus ideas diseñando un nuevo modelo de ordenador, el cual se denominó Macintosh.

El caso es que Jeff, al haber trabajado también en Xerox, conocía lo que se había estado desarrollando en Xerox PARC. Raskin intentó convencer en varias ocasiones tanto a Jobs como a Wozniak para que, ya que tenían buenas relaciones con Xerox, intentaran que esta les hiciera una demostración de la tecnología del Alto. Sin embargo, ninguno de los dos Steve le hicieron mucho caso, pues los dos consideraban que una empresa del tamaño de Xerox carecía de la capacidad de competir en el ágil y dinámico mundo de la microinformática.

El proyecto Macintosh era en aquellos entonces algo bastante pequeño, con muy poquita gente trabajando al 100% en él. Creo que en aquel momento sólo el propio Jeff Raskin y Burrell Smith, el diseñador de los circuitos del Mac. Sin embargo, esporádicamente otras personas podían trabajar en cosas concretas para el proyecto, y así Jeff fue hablando con Bill Atkinson, el mago del software detrás del interfaz del Lisa, comentándole los diseños de Xerox, todo eso del ratón, los iconos, los menús desplegables...

El proyecto del Lisa era dirigido en aquel entonces todavía por Steve Jobs. Como principal ingeniero de software, Bill Atkinson era escuchado y respetado por Jobs, de forma que al despertar Jeff la curiosidad de Bill este acabó solicitando a Jobs que intentara gestionar una visita a los laboratorios de Xerox PARC. Jobs finalmente aceptó y comenzó las negociaciones con Xerox.

¿Por qué Xerox accedió a su vez a enseñar la joya de la corona a un posible competidor como Apple? A simple vista, no parece muy inteligente, ¿verdad? Pues bien, como ya hemos dicho, Xerox consiguió construir el Alto, un ordenador completamente revolucionario y lo más avanzado del mundo durante años. Sin embargo, no había encontrado la manera de sacar rentabilidad a los logros alcanzados. ¿A quién podía interesar un ordenador así? A sus tradicionales clientes, el mercado corporativo, desde luego que no, estos pedían grandes mainframes y no sabrían sacarle partido a la tremenda sofisticación del Alto.

A fin de cuentas, el Alto, por cómo estaba concebido, era un ordenador personal. Estaba pensado para que una única persona se sentara delante de él e interactuara con el ordenador. No era la mejor opción, desde luego, para grandes sistemas de batch, pero era tan caro de fabricar que nadie pagaría muchos miles de $ para ponerle ese ordenador a una secretaria y que sólo lo pudiera utilizar ella. La solución para Xerox sería aliarse como una empresa como Apple y construir juntos un ordenador lo suficientemente potente como para contener todos los adelantos del Alto pero lo suficientemente económico como para poder venderse a personas individuales.

Para Xerox, esta operación no era regalar ideas o tecnología a la competencia, sus intenciones consistían en trabajar junto a Apple para sacar un ordenador suficientemente económico como para poder venderse como ordenador personal. Por eso estuvo dispuesta a enseñar el Alto a la gente de Apple. La visita que Apple iba a realizar era sin compromiso alguno, porque lo que no se les pasó por la cabeza a la gente de Xerox que firmaron el acuerdo es que Apple, si estaba interesada en lo que iban a ver, pasaran de ellos e implementaran desde cero su propia versión en vez de colaborar con Xerox PARC.

Por ello, tras varias jornadas de intensas conversaciones, finalmente se llegó a un acuerdo y Jobs, Scotty, Bill Atkinson y cuatro ingenieros de Apple más acudieron a las instalaciones de Xerox PARC donde Larry Tessler les mostró el Alto y, donde cuenta la leyenda, se quedó profundamente sorprendido por la actitud y preguntas que les hacía la gente de Apple, las más inteligentes que nadie, incluso gente de la propia Xerox, le habían hecho jamás.

Para Steve Jobs el Alto fue una auténtica revelación. Aquello era otro mundo, nada tenía que ver con los ordenadores que él había conocido. No paraba de decir cosas como "¿Por qué no estáis haciendo algo con esto? ¡Es lo más grande que he visto nunca! ¡Es revolucionario!", incapaz de quedarse quieto en su asiento embargado por la emoción. "¿Cuánto puedes tardar en hacer todo esto?", le pregunto Jobs a Atkinson ese mismo día. "Seis meses", respondió él. Era, como digo, 1979. El Apple Lisa, el primer intento, salió al mercado en 1983. El Apple macintosh, en enero de 1984...

Para Bill también fue una revelación. Conocía la teoría, a fin de cuentas Jeff Raskin le había hablado muchas veces de SmallTalk, de los interfaces gráficos y todo eso, pero no era lo mismo oír hablar o leer sobre algo que tenerlo ahí delante, verlo funcionar, juguetear con él. También sería injusto decir que los diseños posteriores de Bill Atkinson eran una burda copia del Xerox Alto. Desde luego, están inspirados en lo visto aquel día en Xerox PARC, pero no por eso hay que quitarle méritos a Bill.

En cualquier caso, tanto Xerox como Apple siguieron caminos distintos. Apple realizó su propia implementación de interfaz gráfico que se vería en el Apple Lisa de 1983 y el Apple Macintosh de enero de 1984.

Xerox, por su parte, finalmente sí construyó un ordenador personal con la tecnología del Alto. Dicho ordenador era el Xerox Star, del cual podéis ver una imagen a la derecha, lanzado al mercado en 1981 y siendo el primer ordenador personal a la venta con interfaz gráfico, ratón, red Ethernet e impresora láser, otro de los grandes inventos de Xerox. Costaba la friolera de $16.000 de 1981 frente a los $10.000 del Apple Lisa y los $2.495 del Macintosh, y fue enfocado como la siguiente evolución en la oficina inteligente. Pero, por desgracia para Xerox, dicho ordenador, el primero de "su especie", fue un rotundo fracaso comercial, llegando a vender tan sólo 25.000 unidades en todo el mundo.

4 comentarios:

  1. Enhorabuena por el artículo. Siempre me ha fascinado el Xerox PARC y de vex en cuando voy leyendo cosas sobre él.
    Fueron unos visionarios por todo lo que hicieron, tanto por el entorno gráfico, ratón, etc. como por el sistema Smalltalk. Qué pena que a los directivos les faltara un poco más de visión. Y aunque no fuera como la leyenda, que los de Apple se pasearon por allí, casi. Enseñaron ingenuamente lo que tenían sin informarse primero qué hacían los de Apple. Seguramente eso no hubiera pasado hoy en día.
    Quizés lo más interesante de toda esta historia es como se reunió un grupo tan visionario. Xerox quería crear la oficina digital, pero supongo que contrató gente para ello. ¿Cómo contacto con ellos? ¿Cuál era el objetivo que puso la compañía? Me da la impresión que tuvieron carta blanca para investigar y hacer lo que quisieran, con unas premisas muy generales. En mi experiencia, cuando eso pasa (rarísimo en este país), se crean grandes cosas.

    ResponderSuprimir
  2. Realmente no se de dónde salió toda la gente que trabajaba en Xerox PARC, tal vez tuvieran algún acuerdo con alguna universidad (eso lo hacían muchas empresas de la época. Commodore, por ejemplo, en los 70 se nutría de... no recuerdo ahora mismo qué universidad, lo siento).

    La idea general era trabajar en la oficina digital, la tan cacareada oficina sin papel. Es decir, nadie dijo "hay que sacar un interfaz gráfico", sino que el objetivo era hacer que, por ejemplo, una secretaria fuera capaz de manejar un ordenador sin tener que hacer un curso de manejo UNIX, VMS, MVS o cualquier sistema que hubiera en aquellos entonces. Así que se tomaron algunos estudios que ya existían sobre la metáfora del escritorio en el ordenador y se desarrolló el interfaz gráfico.

    Del mismo modo, si no hay papeles en la oficina, ¿cómo se comparte información? Así que se desarrolla una tecnología de red local, Ethernet, para mantener las distintas máquinas comunicadas.

    Y si en la oficina digital sin papeles ninguno aun así se quiere imprimir un documento, ¿qué hacer? ¿Tirar de las chirriantes y ruidosas impresoras matriciales? Era una posibilidad, pero estas impresoras daban muy mala calidad en gráficos. Así que se trabaja en un nuevo modelo inspirado en la tecnología fotocopiadora de Xerox, y se sacan las impresoras láser.

    Fíjate que prácticamente son todos inventos enfocados para la oficina. No se investiga en técnicas de computación paralela, ni en inteligencia artificial, ni en tecnología de microprocesadores o sistemas de almacenamiento. Todo enfocado a servir a la oficina digital.

    En cambio, Apple no se centraba en el mercado corporativo sino que también incluía el doméstico, por lo que su idea no era crear sólo un ordenador enfocado a la oficina (como el Apple Lisa) sino también uno enfocado al doméstico (como el Apple Macintosh). De hecho, en aquel momento en Apple no se pensaba que sería el mercado de las artes gráficas el que acabaría salvando a la compañía, pues aún no existía Adobe Photoshop (por cierto, aún conozco a "peceros" que se sorprenden cuando ven que hay Photoshop para Mac. No saben que es al revés, Photoshop salió para Mac y cuando en los 90 salió Windows 3.0 se portó para Windows)

    ResponderSuprimir
  3. Vampiro, gracias por tu elaborado comentario. El mío era un tanto retórico, pero te agradezco que hayas pensado en ello y lo hayas plasmado con tanto acierto.

    Por cierto, lo de PhotoShop me ha recordado al PageMaker, de Aldus y más tarde, cuando ya estaba en bastante declive, comprado por Adobe y abandonado. Primero salió para Mac y más tarde para Windows 3.0. No se si lo has llegado a concocer, es un programa de maquetación o autoedición, que se vió superado por el QuarkXPress. Todavía recuerdo cuando realicé con él un documento con una imagen de 16 niveles de grises tomada con un scaner de mano :)

    Por cierto, relacionado con esto, Microsoft, para el Windows 3.0, aprendió la lección y se preparó un buen soporte de grandes fabricantes de software para que tuvieran preparada versiones win. Creo que esta fue una de las claves de su éxito. Quizás el tema estaría bien para otra píldora...

    ResponderSuprimir
  4. Hola Mellotro.

    Nunca llegué a utilizar Aldus PageMaker aunque sí lo conocía (creo recordar que la compra de la que hablas fue en el 94). Buf... creo que se me acumulan los temas para las píldoras, pero Windows 3.0 fue el estreno de software más esperado hasta la salida de Windows 95, aparte que implicó muchas otras cosas, por lo que es un muy buen tema para tratarlo aquí... no puedo prometer cuándo, pero tarde o temprano tendrá su hueco por aquí, sí :)

    ResponderSuprimir